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lunes, 14 de mayo de 2012

Misiones - 2012 (Santa Ana - Oberá)

Mapa de la caminata e hitos importantes del viaje.
Mapa de la provincia de Misiones, con puntos de salida y llegada resaltados.
Inicia la caminata. Así como bajamos del transporte en el Cruce de Santa Ana, luego del encuentro con Guada, nos dirigimos a las ruinas cercanas de Santa Ana.
Ruinas jesuíticas de Santa Ana. Llegando por la bella explanada a lo que fue la iglesia y parte del cementerio antiguo.
Viejo cementerio. Como de película.
Ahí hay algo!
Polilla gigante.
Todos juntos, saliendo de las ruinas.
De vuelta a los caminos.
Paisajes espectaculares de la provincia de Misiones.
Lo que se dice verdadera Tierra colorada. Así me quedaron los pantalones, también: ocres.
Alto en el camino para hacer un fueguito y tomar unos mates. El pinar nos cobijaba de la leve llovizna.
Sigamos, che, que no llegamos más. Rumbo a Bompland, el primer pueblo donde esperábamos pasar la noche.
Cae la tarde. No de cualquier manera: en Misiones si la puesta de sol no va a ser un espectáculo, el sol se queda arriba.
Localidad de Bompland, comisaría del pueblo. Ahí nos arrimamos, recién llegados, para presentarnos ante las autoridades locales (el Principal Marquez, era?) y nos recomendaron arrimarnos a la iglesia del pueblo para que el cura local nos brindara techo para pasar la noche.
Solucionado el trámite de la estancia con el cura del pueblo, nos apersonamos en esta casa/restaurante donde pudimos, finalmente, comer comida caliente y tomar algunas cosillas. Nos trajeron una radio para que escucháramos las noticias del pueblo y, entre otras cosas, supimos que a la gente de Bompland le gusta mucho la pachanga, y que un terreno de 25 x 50 mts, vale tan solo 10.000 pesos!
Foto artística, por Rosario.
Iglesia de Bompland. El salón adjunto, a la derecha, fue nuestra morada.
Aún bajo techo levantamos carpa, porque según las chicas la araña más pequeña era como un Fiat 600.
Calles del tranquilo Bompland, al amanecer. Gracias don cura!
Bueno, muy lindo todo, pero sigamos. De Bompland se desvía un camino rural, de tierra, y nuestro objetivo era llegar a Caa-Yarí.
Arroyos como éste, en medio de la selva, son muy comunes. También son muy lindos, pero para el caminante avezado significan que a continuación de ellos viene la cuesta arriba, y eso no hace feliz a nadie.
"Bueno, llegamos a la cumbre! A partir de acá es todo cuesta abajo" - dijimos. Payasos, payasos... como si no tuviéramos experiencia. La ilusión del que transita los caminos puede jugar malas pasadas.
Lo que sí, es lo que tiene esta zona del mundo: en medio de la selva, a varios kilómetros de cualquier cosa, uno siempre puede encontrar un partido de fútbol.
Una arañita. Éstas no hacen nada, sólo levantan la cola y se disponen a saltar. Pero es jugando. Son muy simpáticas. A ésta le pusimos "Filomena"
Acá creímos ver un Mangurupí, pero no. Esa criatura fantástica que tantos mitos ha alimentado nunca apareció ante nuestros ojos. Por suerte: dicen que hallar un Mangurupí te cambia la vida para siempre.
Bueno, por mucha araña y Mangurupí que haigan, cuando uno se cansa hay que parar. ¿Tomamos otros mates?
Al atardecer del segundo día llegamos a Caá-Yarí. Esta es la calle principal, que corta la ruta. Esta colonia de finlandeses es mucho más pequeña que Bompland y la mayoría de sus pobladores se dedican al cultivo en las tierras aledañas. Todo muy lindo y muy cuidado.
Compramos unos víveres y descansamos en un parque.
Nuevamente fuimos a la comisaría y nos dijeron que unos metros más allá había un terreno, propiedad del municipio, donde había un techado y maderas para hacer fuego. Vayan nomás y pasen la noche ahí, si quieren.
Y como nos dijo que podíamos hacer fuego, hicimos.
También compramos abarrotes en la proveeduría local, y cocinamos.
Campamento nocturno, bajo techo.
Al otro día.
Y entonces el Amanecer, envidioso de la Puesta de Sol, dijo: "No me vas a ganar a la hora de impresionar el espíritu de estos pibes y pibas"
Adiós campamento de Caá-Yarí!
Ejercicios matinales. Objetivo final del día: Oberá!
Rumbo al Salto Berrondo, última parada antes de llegar a destino.
Descanso en una de las tantas escuelas de campo.
Debimos preguntar el precio. Por ahí para la próxima nos servía para llevar las mochilas.
¿Viene, che?
Camping municipal de Salto Berrondo, Oberá.
Apenas salidos del Salto Berrondo, al primer cartel que decía "Oberá" le sacamos foto. Vana ilusión de haber llegado.
Yerbatal. Con esto tomamos mate.
Juanro, Rosario, Guada, Vane y Lucho. Llegados a la terminal de ómnibus de Oberá. Felices tras cubrir 60 kilómetros de tanto bello paisaje. La provincia de Misiones es un enclave precioso de esta República Argentina que, provincia a provincia, nos gusta cada día más.
Para finalizar, Caa-Yarí.
Diosa de la Luna en los mitos guaraníes, y entidad protectora de la yerba mate. Se dice que esta bondadosa criatura fue quien regaló la planta del mate (ilex paraguariensis) para alivio de las penas. Otros aseguran que ella protege los yerbatales y asegura buenas cosechas a cambio de la fidelidad amorosa de sus protegidos, pero aquellos que se atreven a engañarla son víctimas de crueles venganzas. Tras visitar Misiones y traernos sus paisajes y el recuerdo de un mate caliente abrasándonos el alma, convendría terminar con las palabras que el gran Julio Cortázar escribió sobre todo esto: "Y va rodando el mate con su verde consuelo, lotería del pobre"